Listas abiertas vs modelo actúal

 listas abiertas segun JFV

Lo primero que he descubierto es que cada cual entiende por listas abiertas lo que le da la gana. Unos piensan en un sistema mayoritario uninominal, como el de casi todas las elecciones en Estados Unidos. Otros, en la posibilidad de señalar preferencias dentro de la lista de un partido, de modo que a los diputados elegidos los determinen las preferencias de los electores y no su puesto en la lista. El caso más general es el de las elecciones al Senado en España. (Vaya: resulta que YA tenemos listas abiertas para una de las dos cámaras de las Cortes.) En cada provincia peninsular, por ejemplo, cada elector puede marcar tres nombres entre los candidatos al Senado en la combinación que quiera: tres del PSOE, dos del PP y uno de Vox, lo que sea. Lo único que no puede hacer es escribir un nombre nuevo (en inglés lo llaman “write in”). El argumento de sus defensores es que las listas abiertas harían el sistema más democrático y obligarían a los partidos a responder mejor a las demandas de los electores. La pregunta obvia es: ¿y queremos que eso ocurra? La triste realidad es que, una y otra vez, en España y en muchos otros países, los electores no premian a los políticos más responsables y éticos, sino a los más demagógicos y corruptos. El político que manipula el presupuesto público en favor “de los míos” parte con ventaja en un sistema de listas abiertas. El político serio y responsable es el “empollón de la clase”, al que la gente no vota. El marco de referencia de la literatura es Carey y Shugart (1995), sobre los incentivos al voto personal; el mecanismo que une listas abiertas y corrupción (el voto personal es caro y hay que financiarlo) lo desarrolla Chang (2005) y, condicionándolo a la magnitud del distrito, Chang y Golden (2007). En el plano transnacional, Persson, Tabellini y Trebbi (2003) y Kunicová y Rose-Ackerman (2005) encuentran correlaciones entre las reglas electorales y la corrupción, pero Treisman (2007) concluye que dichos efectos son frágiles y no resisten la inclusión de controles ni el cambio de año en los datos. Y hay una razón de fondo para esa fragilidad: los sistemas electorales no se asignan al azar, los eligen los propios países. Lo que empuja a una sociedad a adoptar listas abiertas (su cultura política, su historia de partidos, su grado de clientelismo) suele ser lo mismo que determina su nivel de corrupción, de modo que cualquier correlación entre la regla y el resultado confunde el efecto del sistema con el sesgo de selección de quién lo adopta. La conclusión es que las listas abiertas tienen efectos positivos minúsculos o, más a menudo, efectos negativos nítidos sobre la corrupción y la gobernanza. A fin de cuentas, ¿ve alguien que el Senado funcione mejor que el Congreso? ¿Y no podrían los partidos, a fin de cuentas, seleccionar a sus candidatos igual que para el Senado, hasta volver irrelevantes las listas abiertas? Más grave todavía: las listas abiertas fragmentan los partidos. Permiten que pequeños grupos de interés y camarillas personales se hagan con puestos de representación que intoxican aún más el sistema político. En España ya tuvimos un sistema generalizado de listas abiertas: el de la Segunda República. Muchas cosas mataron a la Segunda República, pero la fragmentación y la radicalización que aquel sistema favoreció fueron una causa importante. Entonces, ¿por qué está tan extendida la idea de las listas abiertas? Porque España es un país sin tradición analítica. Los argumentos son siempre “de letras”, sin mirar la evidencia internacional e histórica. Solo atendemos a si “suenan bien” y “lista abierta” suena fenomenal. Pero las listas abiertas son una idea horrorosa. Y sí, soy consciente de que tendré 200 comentarios negando la evidencia. Esto es España, y en España la evidencia y el rigor son ortogonales. Referencias: Carey, John M. y Matthew S. Shugart (1995). "Incentives to Cultivate a Personal Vote: A Rank-Ordering of Electoral Formulas." Electoral Studies 14(4): 417–439. Chang, Eric C. C. (2005). "Electoral Incentives for Political Corruption under Open-List Proportional Representation." The Journal of Politics 67(3): 716–730. Chang, Eric C. C. y Miriam A. Golden (2007). "Electoral Systems, District Magnitude and Corruption." British Journal of Political Science 37(1): 115–137. Persson, Torsten, Guido Tabellini y Francesco Trebbi (2003). "Electoral Rules and Corruption." Journal of the European Economic Association 1(4): 958–989. Kunicová, Jana y Susan Rose-Ackerman (2005). "Electoral Rules and Constitutional Structures as Constraints on Corruption." British Journal of Political Science 35(4): 573–606. Treisman, Daniel (2007). "What Have We Learned About the Causes of Corruption from Ten Years of Cross-National Empirical Research?" Annual Review of Political Science 10: 211–244.

Es el sistema o es la responsabilidad del votante? En el modelo Suizo cada vez que se vota la ciudadanía debe informarse sobre muchos temas, muchos de ellos técnicos. Se informaría la ciudadanía en España antes de votar? Como informarían los medios de comunicación de España?

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